La herencia de Trinidad

Nota: Tengo que empezar este relato con una disculpa, porque me va a ser imposible poner en palabras tanta belleza.

Todavía en Varadero, decidimos levantarnos temprano para disfrutar la playa, ya que Diana nos ayudó a encontrar un taxi compartido que nos pasaría a buscar pasado el mediodía y nos llevaría hasta nuestro próximo destino, Trinidad.

El tiempo nos dio para una última zambullida en las aguas cristalinas de Varadero y un almuerzo express.

A las 12:30hs. cumpliendo con su puntualidad, llega José. El taxi lo vamos a compartir con dos españoles de Ibiza, no hablan mucho, por no decir que no hablan nada.

José nos cuenta que vamos a tener que cambiar de auto porque solo dejan entrar y salir turistas en taxis oficiales. Por ende, vamos a viajar a Trinidad en un auto no oficial.

El siguiente auto es de Guillermo, un hombre de unos 50 años que decidió parar en todo puesto para comprar los ingredientes de su cena y llevárselos a su esposa. El viaje de 3hs. se convirtió en una pesadilla de 4. Viajar en el asiento de adelante, sin cinturón, con velocímetro roto y sin vidrio en la ventana no es una “aventura” que recomiendo para cualquiera. Más cuando el calor quema. Pero es así, en Cuba el cinturón solo existe en autos oficiales (del gobierno), el resto son modelos del 50 hasta el 90, con más o menos amor.

Pero por fin después de toda la travesía y paisajes hermosos que encontramos por el camino, llegamos a Trinidad.

Nos recibe Yelenis, Licenciada en Inglés, con un jugo de piña y la paciencia para sentarse a explicarnos todas las atracciones y actividades que podemos hacer. La casa de Yelenis es de familia, están siempre su hija con su bebé de 3 meses y a veces aparecen otros familiares.

Llegamos cerca de las 16:30hs. siguiendo su recomendación, nos vamos a caminar por la ciudad.

Al principio Trinidad impacta, es un lugar con calles de piedra o barro. Casas con fachadas pintadas de colores pero que denotan un deterioro.

Es solo cuestión de segundos, si se abren bien los ojos, se puede apreciar al instante su riqueza. El casco histórico es de lo mas lindo que vi, Trinidad fue la tercera villa fundada por la Corona Española a principios de 1514. No en vano fue declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO junto al Valle de los Ingenios.

Con elevaciones que la cuidan, Trinidad es tranquila, turística por mil pero un turismo más adulto e interesado en otras cuestiones.

A la noche visitamos la Casa de la Música,el clásico de Cuba, allí además de la rumba típica, podés escuchar y conocer los sonidos que viajaron desde África con bailes típicos. La magia de Trinidad yace ahí, en la herencia negra.

Ancón

Al otro día nos propusimos ir a Playa Ancón, la elegida por los franceses, sigue siendo un misterio para mí el por qué.

Hicimos los 14kms. En bicicleta, no estaban en su mejor estado pero se pueden conseguir mejores.

El camino es bastante recto y la ruta está en buenas condiciones. Nos atrapó el sol del mediodía y la gripe/amigdalitis que venía gestando no ayudó. ¡Pero llegamos!

De nuevo, agua cristalina, las montañas a lo lejos, el paisaje ideal. Paramos en un rancho a tomar algo y sin dudas el rancho de Ancón tiene la mejor Piña Colada de la historia, estaré toda una vida intentando reproducirla, pero es un trago digno de repetir.

Ancón es calma, con aguas poco profundas y ese día el oleaje estaba bastante tranquilo. Estuvimos varias horas pero ya la fiebre me subía a la cabeza. Retornamos a la ciudad.

Por las dudas al llegar fuimos a un Hospital Internacional. Cuando no sos cubano tenés que ir allí en caso de necesitar una farmacia o cómo en mi caso, ser atendido por el médico.

La atención fue inmediata, el pase a la doctora nos salió 30 cuc, pero lo valieron, ya que me llenaron de medicamentos a tiempo.

No pensaba parar el recorrido, no vine a Cuba a hacer reposo. ¡Se sigue!

El Valle de los Ingenios

Antes de irnos a Ancón, reservamos los pasajes para ir al Valle de los Ingenios en tren.

El más conocido es el de Manaca Iznaga. Su primer registro es de 1750, cuando José Manuel de Tellería solicita permiso al Cabildo para instalar un Ingenio de azúcar y miel, en las Tierra de corral de Mancanacú. A finales del siglo XVIII la propiedad pasa en manos de la familia Iznaga. Hoy Manaca Iznaga es de los Ingenios que mejor conserva su arquitectura. Se puede visitar la casa hacienda, la torre campanario, enfermería, caserío y el cementerio de esclavos.

El viaje también es un paseo más, podés ir viendo y conociendo la Trinidad rural, los niños que se divierten saludándote desde abajo, el cantante que te acompaña con música típica y los paisajes, por favor, que buenos paisajes que tiene Cuba.

Cumplimos con todo: subimos la torre, tomamos agua de caña de azúcar, masticamos caña de azúcar y disfrutamos de todo el trayecto.

El mensaje final es el mismo, Trinidad vibra bajo la herencia africana que ante todo, prevalece, se siente y se palpita.

De vuelta a la ciudad, decidimos descansar, se nos termina Trinidad y a la mañana siguiente partimos temprano para Ciego de Ávila, se vienen los cayos… y hasta el momento pensamos que habíamos visto agua lo suficientemente cristalina… ¡ingenua!

Datos útiles: El viaje a El valle de los Ingenios lo podés conseguir en Cubatur por 15 Cuc. Está ubicada en la calle Maceo esq. Francisco Javier Zerguera.

Comer en Ochun Yemaya – Calle Piro Guinart (Boca) – Los camarones más ricos y baratos de Cuba. Promedio de cena para dos personas 15 Cuc con bebida incluida.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s